Pasito a pasito.

Muchas veces el corazón atiende a razones que la razón nunca llegará a comprender. Sencillamente yo.

viernes, 29 de octubre de 2010

Quizás el norte se pierda antes que la razón.

Con las canciones aprendí a llorar con sentimiento. Estando en silencio aprendí a contar el tiempo en latidos. Jugando con un mechero aprendí que me podía llegar a hacer mucho daño. Las películas me enseñaron a ver mi vida reflejada en los protagonistas. El tiempo me enseñó a elegir con precisión mis verdaderos amigos. Las broncas me enseñaron a contar hasta diez antes de actuar. Mi madre me enseñó a ver la vida desde otra perspectiva más madura. Mi mejor amiga consiguió darme la confianza que necesitaba. Aprendí a llenarme los bolsillos de cosas bonitas, aunque la vida es larga y los bolsillos se agujerean. La calle me enseñó a desenvolverme en este mundo. Con su mirada aprendí lo que significa hablar sin gesticular palabra. Aprendí con el tiempo a reirme de cosas sin gracia, y a llorar por cosas que no lo merecen. También aprendí que las cosas que NO se dicen suelen ser las más importantes. Que la vida no se mide por las veces que respiras, sino por los momentos que te dejan sin aliento. Supongo que lo más complicado de aprender es convertir a una persona en tu punto cardinal sin que duela demasiado. Porque termina convirtiendose en tu Norte. Y al final el norte, se pierde.

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