Quizás nada resultó ser lo que ella esperaba.
El ambiente. Estar rodeada de animales que levitaban continuamente. El susurro del mar acompañaba y en cierta manera mejoraba su forma de escribir. Seguía siendo insuficiente. Su mirada fija hacia las continuas olas que brotaban de la nada, ciertamente ella tampoco ponía demasiada atención en ellas. Le importaban demasiado sus incontables hojas cubiertas de notas musicales como para fijarse en demás cosas. Nada ocupaba su mente. Mejor dicho, nadie lo hacía. No se sentía comprendida, quizás nadie intentaba hacerlo. Sus mejillas brillaban, y no precisamente de felicidad. Estaban cubiertas por pocas pero intensas lágrimas que escondían todo el sentimiento que las hacía brotar. Nada era como antes. Hasta ese momento todo era demasiado irreal. El cielo era amarillo, el mar lo cubría una gran lona negra y su guitarra cambiaba de color. Quizás eran los aspectos más importantes de su vida. Ella merecía algo más. Hasta ese momento nadie se lo había dado.Todo hizo que ella dejara de creer el el cruel sentimiento denominado 'amor'. La música era inevitablemente su forma de escapar del mundo que la sostenía. Creo que la causa no fue enamorarse, sino la manera indiscutiblemente equívoca de dejarlo todo por la persona equivocada.

No hay comentarios:
Publicar un comentario